Octubre 2007


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Todo artista está impulsado por motivos conscientes e inconscientes. Es afectado por necesidades físicas y por pasiones del ánimo, nobles e innobles: influencias de su ámbito cultural, de sus ideales, de su religiosidad o su ateísmo; razones de odio, de amor o de afinidad; búsqueda de aventura, gloria o emoción…

Estas motivaciones, se manifiestan abiertamente por medio del lenguaje, se transforman en vibración mágica de belleza. Aquí la belleza, se realiza por medio de esa forma de ser de un individuo, dotado de capacidades creadoras. Es su forma de vivir las sensaciones vitales más trascendentes, y se realiza en la palabra viva forjando un estilo peculiar. El estilo personal de un artista. Su razón psíquica, su manera cabal, su pensamiento más hondo y escondido. La armonía de su espíritu ( el Yo profundo) con el cosmos, representado en su entorno general y su circunstancia particular.

Un hombre, realizando en el lenguaje una transmutación esencial que consiste en: partir de una conmoción estética, frente al descubrimiento instantáneo de valores de belleza en ciertas emociones o en ciertas cosas materiales, para comprometer su inteligencia y su psiquismo en la conquista, posesión y manifestación de esos Valores Superiores encontrados por una mente intuitiva, clara y generosa.

Porque toda manifestación de Lo Superior (que es la Perfección entrevista) significa una generosidad de quien la manifiesta. Una dación, una entrega gozosa ya que Belleza O Bondad manifestada, son Belleza o Bondad compartida. Aquel que como lector, oyente o contemplador, recibe el Valor, comparte el bien implícito en él. Que es ley fundamental que los Valores Superiores a nadie pertenezcan y de todos sean poseídos, no bien el individuo logre percibirlos.

El artista posee dones para todos y organiza sus facultades con la tendencia expansiva, hacia la demostración pública de sus descubrimientos estéticos (que conllevan implícito lo ético), desarrollados en soledad fecunda, para compartir desde ellos la admiración colectiva. No, hacia su persona humana común, sino hacia la obra creada – original- y hacia la personalidad creadora, que hasta el momento de la entrega artística permanecía secreta.

El creador busca la armonía, la unidad mística en un todo concretado en el texto, desde la pluralidad de sus sentires intelectuales y sensibles. Una infinita gama de la emoción y del entendimiento (el razonado y el intuido) lo pone en contacto con otra dimensión que desde su interioridad lo transporta a mundos nuevos descubiertos en el acto mismo de la creación. Es una suerte de magia donde actúan la imaginación, la fantasía, y toda un abanico de emociones (angustia, alegría, frustraciones, entusiasmo…) para converger en una necesidad ineludible de mostrarse, en determinada y exigida personalidad. Y sólo cuando esa personalidad es totalmente respetada, rescatada y transferida auténticamente a la creación, podemos decir que estamos frente a un estilo concreto, definido y propio.

La creación artística es un gozo. Y cada creador siente ese gozo, magia o deslumbramiento en forma diferente. Pero nadie ha podido, y seguramente nadie ha de poder con palabra humana, explicar lo inexplicable- Ese ardor del entusiasmo; esa admirable facultad de hacer real lo no existente. Esa posesión del ser, por un yo mismo, superior y hondo que late en mí, como demiurgo potente y soberano.

Esencia real pero intangible, que sobre algunos seres vierte su luz a manos llenas, mientras niega a los más el secreto de su esplendor.

…¡Ah, la alegría que se siente creando fue lo que más apreciaron los sabios de otros tiempos!. El autor escruta el vacío y la nada y encuentra la existencia, examina el silencio y le arranca sonidos. Hace caber la inmensidad en una hoja y brotar la perfección universal de un corazón que sólo mide un puño. Amplía la palabra que se torna colmada y vasta, la ordena y la vuelve aún más profunda. Es como un viento que sopla en torbellino…
Lu Ki (China, siglo III)

 

tu haces que todo sea mejor.
no nos cambiaría por nada.

Escribí algo la semana pasada.

Me gustaría saber que es lo que debo hacer para sentirme realmente creativa. Antes, cuando escribía, cuando te conocí y después, cuando dejamos de vernos, sentía que toda mi fuerza estaba en la escritura. Escribí un buen tanto de pensamientos, historias, algunos poemas, que quizá no sean buenos, pero que en aquellos días tenían la fuerza, la intensidad que se acumulaba en mi interior. Muchas veces me forcé a poner palabras que no estaban ahí pero que con búsqueda e intención llenaban los huecos.

Cuando descubrí la fotografía empecé a intercambiar las frases por imágenes y al tiempo descubrí que con el dibujo, la pintura, podía elaborar mis propios universos. Sin embargo, al estar dentro de ese nuevo barco, me angustió el verme vacía, sin provisiones y sin rumbo. Hubo algunos flashes, islas desiertas pero nada suficiente para emprender de nuevo el viaje.

En el performance esperaba encontrar un nuevo motor pero descubrí que no era un vehículo sino una herramienta para construirlo. A través de un puñado (muy pequeño) de piezas, me di cuenta que lo que tenía en ese momento, lo que tengo ahora es una pequeña balsa y sólo opero en la orilla, analizando el horizonte y, más bien, la mayor parte del tiempo, desconociéndolo, desconociéndo también la orilla de la isla. Pienso que en realidad no se en donde me encuentro, ni hacia a donde voy y noto que la balsa es tan pequeña que se vuelve insuficiente para cualquier opción; con ella no puedo ir lejos ni competir contra las olas, no hay espacio suficiente para llevar provisiones, ni adecuada para un largo viaje.

Siento el deseo creciente de salir, de abandonar el territorio que se vuelve cada día menos fértil, menos explotable y miro hacia el mar con gran ansiedad y espectativa, pero vuelve la angustia. A veces es dificil enfrentar la realidad, esa que me recuerda que la herramienta principal soy yo misma, mi mente, mi cuerpo, mi corazón.

Veo a lo lejos embarcaciones y me viene la frustración al notar que no atienden a mis señales, a los gritos desesperados que emito desde esta orilla, y agotada de agitar los brazos, entierro los puños en la arena y lloro, me revuelco entre el agua pues se que esta lucha es solo mía y que por más que intente pedir ayuda es inútil. Nadie acudirá a rescatarme. Estoy inmersa en mi propio espejismo. Nadie puede ayudarme porque yo sola soy quien debo levantarme y construir, idear la manera de salir. Debo planear hacia a donde ir, y conducir lo que sea que resulte de este largo proceso. Puedo llenar todos los arboles con marcas, contabilizar los días en esta angustia, señalando a los que se acercan un poco, a los que coinciden en alguna coordenada, pero de nada sirve si no es aliento para tomar mis armas y escapar.

Doy vueltas, construyo figuras de arena, las agarro a patadas y gasto toda mi fuerza inutilmente esperando a que el día cambie, que la noche avance, que me ilumine, pero sólo pierdo el tiempo, nada me salvará, sólo yo podré hacerlo y si no consig reunir lo necesario pronto, nada tiene sentido.

A veces se pasan los días tan rápido que no me da tiempo ni de pensar. Las cosas son como una bola de nieve que se va haciendo mas grande con el rodar y siento que está a punto de aplastarme.

Hoy no tengo la mente despejada, de hecho más bien está apagada. Leo cosas que en algún momento tuvieron mucho sentido y hoy solo las repele mi cabeza como imanes.

Ojalá desaparezca esta sensación muy pronto.

Quiero bañarme, tener dinero y despejarme de estas preocupaciones terrenales.

La materia demanda un diálogo para revelar sus cualidades y sus misterios frente al individuo que la aborda. El proceso alquímico se da cuando el vaso, no sólo cambia su signo, sino se transforma en vivencia; experiencia que rompe la fragilidad del vaso sin destruirlo.

El performance es una tarea de transformación existencial, independiente de los discursos, muchas veces autoritarios, de los curadores y críticos de arte. A muchos de ellos no les interesó ni les interesa, actualmente, lidiar con artistas pensantes y autónomos, que sustentan en su práctica otros valores como el de la autogestión y el discurso artístico desde sus propias intenciones. Sin embargo, los caminos periféricos del arte internacional empiezan a ampliarse en redes de encuentros de artistas creados por artistas. Es ahí donde hemos encontrado varios de nosotros un apoyo de resistencia a las actitudes de poder de siempre. No podemos seguir argumentando nuestra sumisión a cualquier realidad. Si se nos imponen condiciones extremas, nuestra libertad, siempre en movimiento hacia una conciencia de lo humano y de ser con los otros seres humanos, dependerá sólo y únicamente de nuestra experiencia, valores, conocimiento, decisión y resistencia.
-E.S-